martes, septiembre 14, 2010

LA SOMBRA DEL VIENTO, por Carlos Ruiz Zafón


CONTRAPORTADA

Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja; El Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La sombra del viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.

Si hay algo en lo que están de acuerdo casi todos los lectores (y críticos) sobre un autor como Carlos Ruiz Zafón, es que ha conseguido que mucha gente se embarque en el apasionante universo de la lectura.
Y esto no es fácil.
Muy pocos escritores tienen ese don,…. el de enganchar savia nueva.
Ya sé que a priori, si nos ponemos estrictos en la materia, podemos encontrar numerosos errores en algunas de sus novelas, tanto argumentales como gramaticales. Y que repite subtramas en algunas de ellas.
Pero no, yo no voy a ir por ese camino, como me ha sorprendido el poder comprobar que han hecho muchos internautas en las diferentes bitácoras que circulan por la red.
Concretamente, con la novela que nos ocupa, “La Sombra del Viento”, es verdaderamente sangrante lo que uno puede leer.
Yo primeramente quiero señalar algo muy simple: es muy fácil criticar, pero extremadamente difícil hacerlo con coherencia.
Todos los que de vez en cuando nos dedicamos a criticar o analizar alguna obra, elegimos (consciente o inconscientemente) algunas de las siguientes vías:
1.- La crítica como insulto: ya sea al autor o a la obra en sí. Normalmente es porque no tenemos otro tipo de argumentos.
2.- La crítica como spoiler de la obra: nos dedicamos a desgranar la obra, página por página, relatando hasta el más ínfimo detalle. O simplemente desvelamos hechos fundamentales en la trama, cosa bastante frustrante para el que piense en leer dicho libro, quitándole cualquier aliciente. En fin, es como si te desvelaran el final de la película antes de empezar a verla.
3.- La crítica como mera impresión personal: a diferencia de la primera opción, aquí simplemente decimos lo que nos ha parecido la obra, sin entrar en descalificaciones personales. Hablando de algún hecho o personaje que nos haya impresionado, pero sin desvelar nada importante.
Esto no quita, que si la obra no nos ha gustado, no dejemos de decirlo. Eso sí, siempre siendo un poco cuidadosos al decir el porqué.
Pues bien, con esta novela de Zafón, me he encontrado muchísimas críticas de la primera opción, la mayoría de ellas sin fundamentar. Y no lo entiendo.
Para mí Zafón, logro atraparme desde el primer momento con esa genial idea del Cementerio de Libros Olvidados, la cual no termina de desarrollar del todo para mi pesar.
Pero ello no quita, que con su particular prosa me transportase hacía esa época para poder disfrutar en primera persona de las vivencias de Daniel Sempere en su búsqueda de la verdad sobre Julián Carax.
Se dice que quien busca errores los suele encontrar, y quizás porque yo no lo hice, pude disfrutar de esta novela como muchos millones de lectores.
Es verdad que la trama se hace a veces bastante larga en su desarrollo, sobre todo con algunos pasajes demasiado extensos, pero en conjunto te crea tal adicción que uno no puede dejar de leer.
Hay algunos personajes que son antológicos (ej: Fermín Romero de Torres), de esos que una vez pasado los años, es lo que mejor recuerdas de la novela.
Sinceramente, se la recomiendo a todo el mundo.